Mostrando entradas con la etiqueta Articulo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Articulo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Las Mariposas de la Libertad



Desde el año 1999 las Naciones Unidas instituyó el día 25 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Fecha en que se conmemora uno de los actos de violencia más repugnantes que registra la historia de la humanidad, el cual fue cometido contra tres indefensas hermanas dominicanas, Patria, Minerva y Teresa Mirabal, el 25 de noviembre de 1960, durante la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo.

Estas tres mujeres, nacida en la comunidad rural de Ojo de Agua, Salcedo, se involucraron en las actividades políticas de resistencia a la dictadura de Trujillo, a través del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, lo que las llevó en varias ocasiones a la cárcel.

El 25 de noviembre de 1960 Minerva, Patria y María Teresa fueron a visitar a sus esposos recluidos en la cárcel de Puerto Plata (presos políticos). En el viaje de regreso, que realizaban en un vehículo familiar conducido por Rufino de la Cruz, un amigo de la familia, fueron interceptados en un lugar solitario por agentes del Servicio de Inteligencia Militar, conducidas a un cañaveral próximo, donde fueron golpeadas salvajemente, hasta morir, al igual que su compañero, lo que se ha considerado como el crimen más horripilante de la historia dominicana. A las Mirabal también se le conoce y se les representa como “las Mariposas de la Libertad”. Ya que Mariposa era el nombre secreto de Minerva en sus actividades clandestinas en contra de la tiranía trujillista.

Hoy 25 de noviembre, el país recuerda el sacrificio de las hermanas Mirabal, las cuales ofrendaron sus vidas para liberarnos de la opresión trujillista. En su honor mujeres y hombres de todo el mundo celebraron el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sin embargo, también recibimos la desagradable información de que 70 mujeres han sido asesinadas, en el país, a manos de sus compañeros sentimentales, en lo que va de año.

Como homenaje a las hermanas Mirabal, me voy a permitir recomendarle a los lectores, el del libro Vivas en su Jardín, escrito por Dedé Mirabal, la hermana sobreviviente de las tres mártires, quien nos dice entre otras de las tantas cosas que nos cuenta en su memorias: “Quedé viva para contarle la historia” (pagina 17).
Consultar tambien en el Nuevo Diario.

martes, 17 de noviembre de 2009

Cumbre de la Fao concluye con nueva promesa de erradicar el hambre


La Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria, organizada por la FAO en su sede central en Roma, y que convocó a los principales líderes mundiales, concluyó con una declaración que pide a los países “una mejor gobernanza, mayores inversiones y una estrategia proactiva frente al cambio climático”.

La declaración de la Cumbre hace un llamado a los países signatarios a renovar su compromiso de “erradicar el hambre de la faz de la tierra, de forma sostenible” y a la mayor brevedad posible. También llama la atención sobre la necesidad de cambiar la tendencia a la baja inversión de los fondos nacionales e internacionales en la agricultura, y promete promover nuevas inversiones en el sector agrícola.

En su intervención ante la Asamblea, el Secretario General del organismo, Ban Ki Moon, se refirió a la actual crisis alimentaria como "una voz de alarma para el mañana". Y alertó que "No puede haber seguridad alimentaria sin seguridad del clima".

Por su parte el papa Benedicto XVI, expresó en su intervención que el hambre es " el signo más cruel y tangible de la pobreza", y aseguró que: "La opulencia y el despilfarro ya no son aceptables, cuando la tragedia del hambre adquiere una proporción cada vez mayor".

En un aparente "mea culpa" frente al previsible fracaso de los cantaleteados Objetivos de desarrollo del Milenio, el Secretario General expresó: "El tiempo apremia. Debemos aprovechar este momento histórico para actuar de manera responsable y contundente por el bien común". El organismo se comprometió a organizar para el mes de septiembre del año 2010, una sesión especial de alto nivel, para revisar el avance de los Objetivos del Milenio.
Atriculo en El Nuevo Diario

jueves, 15 de octubre de 2009

Desenlace del secuestro de Baldera Gómez deja maltrecha a la Policía Nacional


Cuando se difundió la semana pasada por diferentes medios, la noticia de la aparición del joven Eduardo Baldera Gómez, quien permanecía secuestrado por un período de más de tres semana, fueron muchos los dominicanos que celebramos la noticia, y Nagua, pueblo natal de joven, se lanzó prácticamente a las calles a celebrar la aparición con vida de su compueblano, que aparentemente goza de mucho aprecio en esa ciudad.

La primera versión conocida sobre la aparición del joven, fue que al mismo lo auxiliaron unos campesinos que laboraban en una finca, donde llegó después que se escapara a sus secuestradores, que lo habían mantenido cautivo en el paraje Salcié del distrito municipal de Copey, en Guayubin, Monte Cristi. Los campesinos habrían llevado a Baldera Gómez al destacamento de Guayubin, donde lo entregaron a la policía. Hasta ahí, lo de la aparición del joven parecía estar claro.

La situación comenzó a enredarse en el momento en que el jefe de la Policía Nacional, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, aparece en Monte Cristi, e informa a los medios que los primeros que entraron en contacto con el joven fueron unos agentes policiales que formaban parte de “una avanzada” que ya tenía ubicado el lugar donde se encontraba el secuestrado. Y para completar el reconocimiento a la heroica labor de sus agentes, el general Guzmán Fermín organizó un acto público en su despacho para presentar a tres policías que fueron ascendidos en reconocimiento a su labor de rescate del joven secuestrado.

También informó que agentes que formaban parte de otra “avanzada”, la cual le tendió un cerco a los secuestradores, protagonizó con éstos “un intercambio de disparos”, en el que fueron muerto los nombrados Cecilio Díaz, alias Manuel, y Willian de Jesús Bastita Checo (ambos integrantes del grupo de los secuestradores), y en el que resultó herido el sargento policial Catalino Jesús Pérez. Sin embargo, esta versión policial encontró reacciones adversas. Los medios de comunicación local y los familiares de los hombres muertos, presentaron fotografías que muestran al señor Willian Vásquez vivo, en poder de la policía, luego que campesinos lo hicieran preso y lo entregaron a los agentes. Pero al mismo tiempo, agentes de la Marina de Guerra, que operan en un puesto ubicado en Las Canas de Villa Vásquez, informaron a los medios que Cecilio Díaz (el otro hombre muerto supuestamente en el “intercambio de disparos”), fue apresado por ellos y entregado también vivo a la policía.

A estas contradicciones hay que agregar otros actos ocurridos en el proceso de investigación y persecución llevados a cabo por la policía en procura de dar con los responsables del secuestro y obtener la libertad del joven. Entre estos hay que destacar el rapto por varios días, que se perpetuó contra la joven Mirian Magdalena Díaz (hija de Cecilio Díaz, implicado por la policía en el secuestro de Baldera Gómez y muerto posteriormente en el supuesto intercambio de disparo). Tanto la joven raptada como testigos afirman que fue apresada por dos hombres que se hicieron pasar por agentes policiales, y algo más, la joven afirma que durante los días que fue retenida sólo le preguntaban por el paradero de su padre, del cual alega estar distanciada desde hace más de cuatro años. Finalmente la joven fue dejada en libertad en las inmediaciones de Boca Chica.

Otro hecho que todavía permanece sin aclarar, es la desaparición del señor Juan Almonte Herrera, quien se desempeñaba como gerente de cobros de una compañía de seguridad, y que según sus familiares fue detenido por agentes de la policía. Inicialmente la institución admitió que el señor Herrera Almonte se encontraba detenido y que era investigado por su supuesta vinculación con el hecho, pero luego lo ha negado. El asunto es que hasta ahora no se sabe su paradero y los familiares aseguran que sólo la institución del orden sabe donde lo tiene.

Lo que en principio parecía un acto delictivo común, ha puesto en evidencia aspectos sumadamente preocupantes que dejan mal parada a Policía Nacional. Revela, además, la existencia en la institución del orden de métodos reprochables y criminales, y queda aún más desacredita la rutinaria versión policial de los “intercambios de disparos”, mediante los cuales la policía ha dado por cerrado ciento de muertes de “supuestos delincuentes” en los últimos años.

Ojala que todo este enredo que se ha derivado del secuestro y posterior aparición del joven Eduardo Baldera Gómez, culmine con una investigación que aclare todo lo ocurrido, se establezcan sanciones ejemplares a los responsables , y que nos aboque a desmontar la estructura criminal que a todas luces opera en la institución encargada del orden público. Esta vez la policia ha sido sorprendida con las manos en la masa y no tiene calidad para garantizar una investigacion imparcial.El ministerio Publico tiene la palabra.

Ver articulo en mi columna en El Nuevo Diario

sábado, 3 de octubre de 2009

Reforma Constitucional: Isabel Bonilla truena contra las componendas


La diputada por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Isabel Bonilla, criticó fuertemente las componendas a que ha llegado su partido y el Revolucionario Dominicano, para imponer sus decisiones en la nueva Constitución y así mutilar lo aprobado en primera lectura por los asambleistas. Ver mas.

La congresista advirtió que los cambios impuestos por la cúpula de los partidos le está granjeando un gran repudio a los asambleistas por parte de la población, y señaló que los partidos políticos “quieren que los legisladores sean lo más bruto posible” y que acaten todo lo impuesto sin disentir. Se quejó de que a los legisladores “parece que le han puesto en la cabeza una cinta que dice se prohíbe pensar”.

“Ni por mandato imperativo me voy a prestar a votar por esta contrapropuesta que están haciendo en segunda lectura. Si el partido al que pertenezco y al que he sido fiel me sanciona, también acepto la sanción", agregó la legisladora, por la provincia María Trinidad Sánchez, al tiempo que informaba su decisión de no presentarse de nuevo como candidata a ningún cargo electivo.

Saludamos la responsable actitud de la diputada Isabel Bonilla. Ya era hora de que alguien en ese adocenado congreso sacara la cara por la dignidad y el decoro. Actuaciones como la suya son la excepción en nuestro medio, lo que nos confirma nuestra convicción de que no todo se ha perdido en nuestro país. Adelante valiente mujer, que como dice el pueblo: “Más pa´lante vive gente y quizás sean mejores vecinos”.
Articulo en El Nuevo Diario

jueves, 24 de septiembre de 2009

Amnistía Internacional critica la Constitucionalización del tema del aborto

La inclusión del artículo 30 en la nueva Constitución fue acremente criticada por la organización Amnistía Internacional. La entidad afirma que "este paso pondrá en peligro a mujeres y niñas y hará aumentar la mortalidad materna", en la República Dominicana.

”El Congreso dominicano ha asestado un golpe tremendo al derecho a la vida de las mujeres y las niñas”, manifestó Susan Lee, directora del Programa para América de Amnistía Internacional.

Los congresistas dominicanos, obedeciendo a presiones de fuerzas conservadoras de la Iglesia Católica, desoyeron las observaciones de la comunidad científica, los grupos feministas y amplios sectores que llamaron la atención sobre los riesgos que se podían derivar de la inclusión en la Constitución del referido articulo, cuyo tema no había sido objeto de materia constitucional, en las 37 modificaciones que se han realizado a la Carta Magna. Pero la presión y el miedo primaron sobre la racionalidad.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Cartas a Evelina

Francisco Eduardo Moscoso Puello (1885-1959), es uno de los escritores dominicanos que a mi me fascina leer, sobre todo porque encuentro en sus reflexiones una fuente valiosa para conocer las tradiciones, costumbres y formas de vida en que se desenvolvía la sociedad dominicana en esos años. A pesar de que sus escritos se produjeron hace alrededor de 100, muchos de ellos todavía mantienen una gran vigencia, como es el caso de este fragmento de una de sus Cartas a Evelina, en la que encontramos testimonio de los orígenes y circularidad de los vicios que predominan en nuestra cultura política. Veámoslas.

“QUIERE USTED que le hable de política? No sé, señora, si fue Aristóteles, quien sobre tantas cosas pensó y habló, diciendo tantos disparates como verdades, aunque de todos modos, por unos o por otras, parece que hace honor al género humano, según los historiadores más dignos de fe; Aristóteles, repito, dijo que el hombre era un Animal político. Esta cita es, desde luego, de segundas manos. Es tan difícil ir a beber a las fuentes originales, que la mayoría de la gente se contenta con este servicio fraudulento, que ha permitido hacer algunas valiosas reputaciones, aparentemente indiscutibles. Sea lo que fuere, y dijéralo (sic) o no Aristóteles, el hombre es, con toda evidencia, un animal manifiestamente político. Es ésta una de sus características. No la más sobresaliente, pero sí, después de la preeminente de reproducirse, cueste lo que costare, de una manera a veces morbosa, es la política, la que le puede seguir en importancia. Ambas características son un semillero de desastre; y por el ejercicio de estas dos singulares funciones, es por lo que el hombre puede labrar su desgracia o su felicidad, así como la de sus semejantes, o puede vivir en paz o constituir un estorbo o un peligro para la sociedad. Como ambas son cualidades instintivas, no están subordinadas por completo a los efectos de la educación. Siempre predominan con un vigor montaraz y salvaje. El hombre puede ser juzgado por estas dos cualidades que se mantienen en el espíritu como oro virgen y así persisten durante toda la vida….”

“Señora: He querido hablarle de política y me he salido por la tangente. Veamos eso. La política es la ciencia de hacer la felicidad de las comunidades por medio de la Ley. No sé si habré metido la bola en el hoyo, pero sí creo que, de no haberlo hecho, he estado muy cerca de hacerlo. Le hablo de política con la autoridad que me confiere Aristóteles y con motivo de habérseme propuesto un cargo en la Administración Pública. Estas son circunstancias muy favorables al tema. Se me ha ofrecido un cargo, señora, y he quedado en dar mi asentimiento dentro de algunas horas. Son precisamente las reflexiones que he hecho a este propósito las que le estoy escribiendo ahora.”

“Un hombre sin un cargo público, en este país, no es un hombre completo. Un cargo público es algo indispensable para cumplir con los fines de la vida. La vida es algo, pero el cargo es casi todo. Un hombre sin cargo público es una cosa, un artefacto, no se le toma en cuenta nunca, ni siquiera se le mira. Porque lo que es digno de admiración, de codicia y de respeto, es el cargo. No es lo mismo decir don José Severo, que decir el Comisario, el Prefecto. ¡Ah, esto es ya otra cosa! Quién es el Prefecto? Dónde está el Prefecto? Qué le pasó al Prefecto? Son cosas que interesan, pero no así la de un simple mortal. Me llama el Prefecto! Voy donde el Prefecto! Lo dijo el Prefecto! Esto es ya algo. Pero ser don Enrique Martínez, es tener un calabozo con hachuela despuntada en una oreja, es tener una señal. Los cargos de la Administración Pública le dan a usted personalidad. El Prefecto tiene que ser así, de esta manera, porque no puede ser de otra. Así, pues, para salir del montón anónimo en este país, hay que tener un cargo, no importa cual, el asunto es que no le llamen a uno por su nombre, esto es muy vulgar y no tiene significación. No es lo mismo Don Pancho a secas, que Don Pancho el Alguacil; son cosas distintas. El Alguacil es una personalidad, tiene prestijio (sic), tiene amigos, tiene representación, en una palabra, todo el mundo lo conoce. Compone algo, puede hacer algo, dar algo, perjudicar en algo, constituir un día un gran peligro, lo que no podría suceder con Don Pancho. Un cargo pues es algo. Cómo despreciar un cargo público? Cómo resistir la tentación de dejar de ser un cualquiera?”

“Señora: voy a ser Concejal. Voy a entrar en una nueva vida. Voy a tener amigos, voy a gozar de consideraciones y a ser tomado en cuenta. Un Concejal es un hombre importante, un hombre conocido y respetado; puede dar y quitar bienestar a su antojo, llevar la felicidad o la desgracia a muchos hogares. Un Concejal nunca está solo. Es algo. Un Concejal es algo más que una palabra. Todo el mundo se preocupa por saber lo que piensa el Concejal, a donde va y donde vive el Concejal”.

“Estas son, señora, las prerrogativas de un cargo público por insignificante que sea. No se puede resistir a tanta honra y, cansado de ser nadie, a pesar de tanto esfuerzo, casi estoy resuelto a que me expidan el nombramiento. Seré Concejal de todos modos. Estoy hastiado de anonimismo (sic), de que no se me tema, de que no se me suplique, de que no se me adule, de que lo que piense no interese a nadie, de ser, en una palabra, uno de tantos”.

“Todas estas razones me han inducido a aceptar el cargo. No le parecen a usted de mucho peso? Todavía no he sido nombrado y ya los periódicos me han desenterrado. Se ha hecho pública estimación de mis virtudes y de mi capacidad. Ya soy yo una fuerza. O un punto de apoyo. Antes era nadie. Ahora sí que represento algo. Y ya ve usted como vamos entrando en la política sin quererlo. Porque todo eso, aunque usted no lo crea, es política. La política es eso y algo más. Entro, pues, en la lejión (sic) de los hombres que no se ruborizan, con paso firme y resuelto, con la mirada hacia el provenir, decidido hacer la felicidad de mis compueblanos. He dicho que no se ruborizan, señora, y no puedo rectificar, desgraciadamente. Para una gran mayoría, la política no es lo que he definido más arriba: es la ciencia de los audaces, la ciencia de los cínicos, lo cual he estado a punto de creer muchas veces, debido a la rareza con que los hombres dignos son escojidos (sic) para conducir los pueblos. Pero otros afirman que, después de la Filosofía, es la ciencia más importante de que pueda ocuparse el hombre, afirmación que es atribuída (sic) nada menos que al Padre de la Patria, quien habló y escribió muy poco y aún se duda que lo hiciera nunca. Pero es el caso, señora, que los hombres no se han puesto de acuerdo sobre estos puntos y dudo que se pongan algún día. Por lo menos en el país, donde yo voy a se Concejal, es muy difícil distinguir la ciencia política de todas esas otras actividades y esos vicios tremendos de la triste personalidad humana. Los políticos constituyen una casta especial de hombres, inficionados de un egoísmo morboso, devorados por las más bajas pasiones que usted pueda imaginarse y que aman apasionadamente la Hacienda Pública. La verdadera calamidad del trópico son estos señores políticos, los mosquitos, los huracanes, el mal Bright, y el paludismo. No podría establecer diferencias importantes entre esas calamidades”.

“Pero con eso y todo, señora, yo seré Concejal, porque la mejor manera de defenderse de estas calamidades es inmunizarse con ellas mismas. Después de maduras reflexiones he resuelto eso definitivamente. Hay que defenderse con las mismas armas. Los mosquitos no le pican a los otros mosquitos”.

“Así es, señora, que he entrado desde ahora de lleno en la política. No le asombre esa determinación. Hay que ser algo. Cualquier cosa, menos un ciudadano pacífico y respetuoso; eso sí que es grave en el trópico y hasta no deja de tener sus peligros. Los cargos públicos constituyen un medio de vida, el único medio de vida, cuando se aspira a una vida cómoda y desahogada. Es además una posición de defensa. Si no se tiene un cargo se está expuesto a muchas continjencias (sic). Por el contrario, cuando se tiene alguno, se goza de consideraciones. Qué es él? Es una pregunta que nos hacemos los dominicanos a menudo, para saber a que atenernos. Y cuando “El” es algo, cualquier cosa, procedemos con más cautela. Porque lo que inspira respeto es el cargo, no es el individuo. Puede éste ser un sinvergüenza, pero si tiene un cargo, ya está limpio de todo y se le considera y se le estima. Así son las cosas en este país, señora”.

(Tomado del libros Cartas a Evelina. Editora Cosmos, Santo Domingo, 1974)

Comentarios
Nuestros Lectores Opinan

De: CLODOMIRO GOTREAUX, IMBERT, PTO. PTA. R.D.
Mucho animo me brota del corazón al verte de nuevo en tu columna, Ra , y lo hace con la gracia que te caracteriza. Ahora te dispara que 'para ser alguien en esta sociedad(suciedad??) hay que tener un cargo publico' (sic) Tremenda moraleja.!!!!!

De: MANUEL SENCION BONILLA, BAJABONICO ARRIBA, ALTAMIRA, PTO. PTA.
Ismael, es que el cargo publico lo primero es no trabajar, da impunidad, permite ser uno mas de lo que ordeñan la vaca flaca (EL PAIS) y te permite pensar y repetir la frase "YO NO SOY BOBO NI PE.........."

De: María Salome Peña, Higuey, La Altagracia, Rep. Dom.
Muchas Felicidades, escribe las realidades que se suceden en el País que amamos y al quisiéramos fuera de otra manera. Lastima que para darte importancia tenga que formar parte de un partido X. Además cualquier persona puede dirigirte por el hecho de estar pegado políticamente aunque no cuente con la preparación requerida. Mucha Suerte!!!

De: Roberto, Santo Domingo
Que interesante Ismael: La política "es la ciencia de los audaces, la ciencia de los cínicos". "Los políticos constituyen una casta especial de hombres, inficionados de un egoísmo morboso, devorados por las más bajas pasiones que usted pueda imaginarse y que aman apasionadamente la Hacienda Pública." Cuantas verdades. Como muestra los salarios millonarios y la gran cantidad de botella que cobran sin trabajar.

De: ARZENO CRUZ, SANTO DOMININGO, D.N.
Este escrito, producido hace tantos años y, retomado por usted, nos señalan que, la mala aplicación de la ciencia políticas, la mala valoración del valor del ser humano, comenzó hace muchos años antes de que se exhibieran Las Cartas a Evelina, nada ha cambiado, todo , no solamente, sigue igual, sino, que está peor. Gracias por enviarme esta nota, merece una buena reflexión. Saludo.

De: Samuelito Cruz , NYC
Algunas veces las historias no tienen, o yo, no siempre les veo las moralejas.. En este caso yo le noto al concejal un tono de culpabilidad, es casi como si se estuviera persignando y casi imponiendo su historia a la señora, bueno, no conozco el autor, y no e leído toda la historia, pero hay es donde me llega........ Muy buena lectura Ismael

Nota: Este artículo fue publicado en mi columna Observatorio, en el periódico El Nuevo Diario Digital.Aqui lo reproducimos con los comentarios que hicieron los lectores (Ismael Cruz Medina).

martes, 14 de julio de 2009

La Junta de nuevo

Nueva vez han vuelto a resurgir las contradicciones y las denuncias de corrupción en la Junta Central Electoral (JCE). En esta ocasión la jueza Aura Celeste Fernández ha denunciado que en el organismo comicial los presupuestos de la Cámara Administrativa, se ejecutan sin contar con el sometimiento y aprobación del pleno, lo que provocó la reacción inmediata de la mayoría de los jueces, quienes emitieron un documento público en el que rechazan los expuesto por la doctora Fernández y aseguran que en ese organismo se cumple cabalmente con lo establecido por la ley.

No obstante, en la denuncia de Aura Celeste aparecen importantes señalamientos que no deben ser despachado con la publicación de un documento justificativo, como aquello de que sólo en el mes de junio, la JCE pagó la friolera de RD$2, 836,600.00 a sus funcionarios en incentivos y gastos de representación, y más de 3 millones de pesos en sueldos e incentivos a militares que prestan servicios en la entidad.

Indica también la doctora Fernández que de marzo a junio la JCE gastó 20 millones de pesos en publicidad y más de 10 millones en “becas y viajes de estudios”.

Como puede verse, en el organismo responsable de organizar las elecciones, hay asuntos que no están tan claros como pretende el pleno demostrar en el documento señalado. La reacción de muchos medios de prensa se puede comprender al observar los gastos en el renglón publicitario. Recordemos además, que la JCE se ha acostumbrado a gastar todos los años, sin el menor sonrojo ni darle explicación a nadie, alrededor de 20 millones en ‘canastas navideñas”, para agradar a medios y relacionados con los ejecutivos de la entidad.

Hay que mantenerse vigilante sobre lo que acontece en la JCE, pues hay en el país una cultura enraizada de funcionarios que se quieren hacer graciosos regalando lo que no es suyo. Ese órgano está para organizar elecciones, no para regalar canastas y pagar viajes y becas de estudios a personas ajenas a su que hacer institucional. Para eso existen otras entidades.

No dejemos que crucifiquen a Aura Celeste, ella representa en ese organismo la nota discordante contra la corrupción y el despilfarro. No olvidemos lo ocurrido en el pasado reciente cuando esos “honorables magistrados” intentaron evadir el pago de impuestos a través la engañifa de reembolsar el dinero pagado como impuesto, camuflajiado de compensaciones e incentivos, lo que fue responsablemente denunciado esa magistrada. Para ver un articulo relacinado pulse aqui.

miércoles, 1 de julio de 2009

Los Barbudos vistos por la mirada de un niño

El 20 de junio de 1959, la lancha Carmen Elsa desembarcó por Maimón, con 96 expedicionarios, comandada por José Horacio Rodríguez y capitaneada por José Messón. El desembarco fue combatido por miles de soldados del Ejército y la Marina, quienes atacaron despiadadamente a los expedicionarios apoyados por un guardacostas, una corbeta de guerra y un barco destructor, así como por intensos bombardeos de la Aviación Militar Dominicana.
Yo era un niño que apenas acababa de cumplir 12 años, precisamente el 14 de junio de ese año. Vivía en un campo de Altamira, un municipio de la provincia de Puerto Plata, que esta situado a unos 25 kilómetros al sur de la costa del Atlántico, y me tocó ser testigo de un acontecimiento histórico que me marcaría para toda la vida.

El día del desembarco, mi hermano Josué y yo nos dirigíamos al río Bajabonico a pescar. Habíamos programado iniciar la jornada en la comunidad de Saballo, que está ubicada a unos dos kilómetros después de Imbert y a unos doce de nuestra casa. Cuando íbamos en el camino, pienso que a eso de las ocho de la mañana, los aviones sobrevolaban sobre nosotros en dirección a la costa de Puerto Plata.

A pesar de lo extraño que nos resultaba la cantidad de aviones que sobre nosotros se dirigían hacia el norte, ya que no disponíamos de ninguna información sobre lo que estaba ocurriendo, continuamos la ruta hasta llegar a Imbert, donde nos enteramos que se trataba de unos “barbudos” que había mandado Fidel Castro a tumbar a Trujillo. Al recibir la información optamos por iniciar la pesca en el primer paso de río que encontramos.

Hicimos el recorrido “río arriba”, imbuidos en nuestra tarea de capturar algunos peces, prácticamente ajenos a la dimensión de lo que estaba ocurriendo. Cuando llegamos a la casa, ya cayendo la noche, sólo se hablaba del tema de los “barbudos” (mote con que eran despectivamente nombrados). Mamá había pasado el día preocupada por nuestra ausencia y al vernos llegar, se puso muy contenta y nos señaló que porqué no nos habíamos devuelto cuando vimos volando los aviones.

Pasaron algunos días en medio de comentarios y rumores, hasta que comenzaron a recibirse las primeras noticias de que en diferentes campos y comunidades se había detectado la presencia de los expedicionarios. Se reportaba haberlos visto en Pescado Bobo, la Llanada, Río Grande, Bajabonico Arriba y Llano de Pérez, entre otras localidades.

Rápidamente, todos nuestros campos fueron invadidos por tropas del ejército, quienes con ayuda de los alcaldes pedáneo, obligaban a los campesinos a acompañarles en los recorridos que hacían por las montañas en busca de los “barbudos”. Muchos se sumaban de manera “voluntaria”, otros eran llevados a la fuerza y otros se escondían para evitar participar en la búsqueda; quienes se negaban a integrarse a los operativos eran denunciados y asediados por los alcaldes.

El régimen difundió la noticia de que las personas que capturaran a uno de los “barbudos”, serían recompensadas con la suma de tres mil pesos. También recibirían pago los que dieran informaciones que ayudara a localizarlos o capturarlos. Esto trajo como consecuencia que muchos de los campesinos que entraban en contacto con ellos, sea porque los vieron en el lugar o porque recibieron la visita de uno de ellos en su casa, se dirigieran a los destacamentos a ofrecer la información a cambio de recibir un pago que nunca apareció.

Todas las comunidades vivían en un estado de sobresalto, tanto por la presión que se hacía para que los hombres jóvenes se incorporaran a la búsqueda de los insurrectos, como por los rumores que se difundían de la presencia de éstos en las diferentes localidades. En aquellos lugares en los que se decía que se había visto a los “barbudos”, los alcaldes pedáneos visitaban las viviendas todos los días, sugiriéndoles a las mujeres no dejar comida en la cocina, porque ellos (los barbudos) acudían de noche a esos lugares en busca de alimentos. Recuerdo que algunas mujeres, no sé si en rebeldía o movida por sentimientos humanitarios, cuando los alcaldes se marchaban dejaban comida en los calderos. Se conocieron algunos casos en que al día siguiente la comida dejada había desaparecido.

Durante varias semanas se escenificaron combates en las montañas contiguas a Pescado Bobo, La Llanada, Río Grande y la Loma del Chino. De acuerdo a las versiones de la gente de nuestro campo que acompañaba a las tropas, en esos combates murieron varios expedicionarios y militares; y también resultaron muertos humildes padres de familias.

La primera víctima entre los campesinos fue el señor Félix Hiraldo Mora, ocurrida en la localidad de “Agua Larga”. La versión más socorrida sobre el hecho es que un domingo varios jóvenes se encontraban jugando pelota en el play del lugar, y que fueron informados de que en Boca de Río Grande, que está a una distancia de algo más de un kilómetro, se había desmontado de un camión una patrulla de guardias y que se dirigían hacia donde ellos se encontraban.

Al percatarse de que la guardia se aproximaba, todos los hombres se dispersaron para evitar que se lo llevaran a buscar a los barbudos. El señor Hiraldo Mora que no tenía sus documentos al día, optó por esconderse detrás de un árbol en un montecito que estaba situado en un alto a la orilla del camino, para de ahí divisar a los guardias cuando pasaran. Para su desgracia, uno de los militares lo detectó por medio de un telecopio cuando sacaba la cabeza para observar el paso de la patrulla, siendo alcanzado por un disparo de un “francotirador”, con el alegato de que se les había confundido con uno de los barbudos.

Otro campesino que resultó muerto fue un señor llamado Andrés Rosario, el cual cayó en un “combate” escenificado en un lugar denominado como el “Alto del Brinco” localizado en los alrededores de Los Manantiales. También pereció Feliciano (Fale) Vásquez. Éste último fue alcanzado por un disparo en la cabeza que le destrozó la masa encefálica.

Además otro señor llamado Santo Mieses, fue herido con un disparo en el brazo izquierdo, casi a la altura del hombro, el cual tuvo que serle amputado. Las víctimas eran humildes campesinos que acompañaban a los militares, los cuales aterrorizados, los obligaban a avanzar delante de ellos en el frente de combate, e incluso algunos de ellos fueron muertos como resultado de los fuegos cruzados entre los expedicionarios y las tropas regulares.

Durante varias semanas se mantuvo la presencia de las tropas. Se informaba de la muerte, captura y escape de algunos barbudos, sin embargo, la noticia más difundida era la presencia en las montañas de Pescado Bobo de un último insurrecto que “rompía todos los cercos” y burlaba las tropas del ejército. Las anécdotas sobre las acciones heroicas y de valentía de ese hombre, del cual se decía que sólo tenía un ojo; era el tema de conversación de toda la gente.

Se señalaba que era de origen venezolano, que había peleado junto a Fidel Castro en la Sierra Maestra, que era brujo, que disparaba hacia atrás utilizando un espejo para ver el blanco, que donde colocaba la mira pegaba el tiro, que había ocasionado decenas de bajas a las tropas regulares, etc., etc. Todas esas leyendas convirtieron durante varios días al referido combatiente en un hombre ampliamente popular entre los campesinos, hasta que finalmente un día, alrededor de las once de la mañana, se escucharon fuertes ráfagas de ametralladoras y de todo tipo de armas, en la dirección donde se decía operaba “el guerrillero solitario”, como lo habían bautizado.

El tiroteo se extendió por más de cinco horas y en nuestra casa se escuchaba cada vez con mayor intensidad, en la medida que avanzaba el día. Parecía que el combate se escenificaba a pocos metros de nuestra vivienda. Mamá preparaba la comida y nos ordenó que nos colocáramos debajo de la cama.

El pánico se había apoderado de todo el vecindario, hasta que llegó el tío Gero a eso de las dos de la tarde, quien se encontraba en el lugar de los hechos. A su llegada informó que los disparos eran realizados por los guardias en retirada, celebrando la caída en combate del “guerrillero solitario”. Dijo que el comandante de las tropas había dado instrucciones a los militares de que dispararan al aire todas las balas que llevaban consigo, para celebrar el “triunfo” obtenido.

Tío daba muestra de estar confundido. Contrario a otros momentos, en que se mostraba entusiasmado acompañando a las tropas con su escopeta de pistón al hombro, se había apartado de la multitud que conducía el cadáver, y dejaba la impresión de que sentía repugnancia por lo que había presenciado

Contó, dónde y cómo cayó el expedicionario, sus características físicas y su valentía. Confirmó que el hombre era tuerto y en su relato reflejaba que llegó a sentir admiración por aquel hombre. Dijo que el cadáver lo habían colocado en un palo y lo bajaron al hombro de la montaña y que algunas personas, a las que catalogó de cobardes, se acercaban al cadáver para golpearlo.

Los disparos continuaban mientras tío Gero permanecía en casa, luego de haberse separado de la caravana que se dirigía triunfante, hasta donde le esperaban los vehículos que llevarían de regreso los soldados. Al pasar por cada pobladito se detenían para que la gente presenciara el cadáver de aquel hombre desconocido que tuvo el valor de inmolarse defendiendo las causas libertarias de nuestra América Morena. Así concluyó en mi campo de origen lo que nuestra gente conoció como la “invasión de los barbudos”.