
“Por la transformación de la política colombiana, vincúlate a la Red de Confianza Electoral. Para recuperar la confianza en las personas y en las instituciones”, así comenzó hace unos meses la andadura de un camino que parecía imposible de transitar. El reto era tremendo: ¿Cómo construir un partido político moderno, al margen de los intereses mafiosos y del dinero sucio? La respuesta: Construyendo redes de confianza en donde cada quien valida a su semejante: Yo te vigilo y tú me vigilas. Sin trampas. Sin atajos.
Los resultados de las recién pasadas elecciones al Congreso de la República celebradas en Colombia, y en donde también se hacía la consulta interna del partido Conservador y del partido Verde para escoger a su candidato a la Presidencia de la República, han dejado un sabor agridulce. De un lado, la maquinaria electoral de candidatos vinculados con excongresistas que están siendo juzgados por “parapolítica” ha conseguido que se elijan un número importante de ellos. Sin embargo, la grata lección para quienes propugnan por cambios sociales y políticos confiando en la fuerza de la verdad y en el poder de la participación de la gente, la ha dado el partido Verde.
Los resultados han sido sorprendentes, incluso para las mismas estimaciones que tenía el propio partido Verde. El ejercicio de construcción colectiva propuesto por los tres ex alcaldes de Bogotá ha superado el umbral electoral al Congreso de la República con cinco senadores (entre ellos John Sudarsky responsable del programa de cultura ciudadana de Bogotá, cuando Antanas fue alcalde) y la elección popular de Antanas Mockus como candidato único del Partido Verde a la presidencia con un número muy significativo de votos, son hechos políticos que demuestran la seriedad de la propuesta y su verdadera vocación de poder. Ellos han demostrado que se puede competir con las fuerzas políticas tradicionales, si se es capaz de diseñar estrategias basadas en valores y principios éticos y morales.
Los principios del partido Verde son:
1. Rechazo a cualquier tipo de violencia y a cualquier complicidad con grupos al margen de la ley y con funcionarios o ciudadanos corruptos
2. Respeto a la vida
3. Manejo transparente y eficiente de los recursos públicos como recursos sagrados
4. Incorporación, en las decisiones públicas y privadas, de la previsión y manejo de las consecuencias ambientales
5. Primacía del interés general sobre el interés particular
6. Respeto y defensa de la Constitución Política
7. Reconocimiento y valoración de las diferencias y la pluralidad
8. Coherencia entre fines y métodos, no al “todo vale”
9. Construir sobre lo construido
Además del respeto a los valores y principios antes enunciados, de forma que se genere confianza, esta iniciativa ha sabido utilizar las herramientas de la Web 2.0 para conectarse con la gente y en especial con los jóvenes. En menos de una semana la red de Antanas en Facebook ya ha llegado a más de 100.000 seguidores, muchos de estos, opinan, participan y se han vinculado como dinamizadores del partido. En palabras de Antanas: “Queremos hacer una campaña que sea una forma de mostrar que se puede hacer tarea política sin atacar, sin tanta mezquindad. La campaña es una excusa para introducir elementos de cultura política que están ocultos por la cultura política vigente. Tengo muy claro el impacto que tiene en Colombia la falta de rendición de cuentas y el problema de la representación. El tema de la corrupción y el clientelismo lo tenemos identificado como núcleo central de los problemas del país. La campaña es una gran ocasión de hacer reflexionar sobre un sistema electoral que lo que hace es engañarnos. Se logró hacer el partido alrededor de confianzaelectoral.com, y ahí ya está el primer mapa de distritos unipersonales, donde están los distritos electorales, y donde queremos crear los círculos de confianza. La campaña entiende que el medio es el mensaje”.
Tal vez este ejemplo sirva para darse cuenta de que sí es posible hacer política con mayúsculas. Los partidos tradicionales, convertidos hoy en día en simples maquinarias electorales, han logrado saturar a la gente decente que pretende votar en conciencia, y es ahí, en donde la oportunidad para hacer una política decente y digna aparece. Sigamos observando el ejemplo del partido Verde en Colombia.
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